Press "Enter" to skip to content

¡A las calles, al paro a derrotar la reforma tributaria y fiscal y las demás políticas antipopulares del gobierno de Duque!

El 2021 se inició con un aluvión de medidas contra el pueblo por parte del desacreditado gobierno de Iván Duque. Ya anunció que, a mediados de marzo, le presentará al Congreso un proyecto de ley de reforma tributaria y fiscal para imponerle IVA del 19 % a la canasta familiar, principalmente a los alimentos, útiles escolares, arrendamientos; aumentar la tarifa y ampliar la base del impuesto de renta para exprimir con este tributo hasta a los asalariados y pensionados de muy bajos ingresos, y reducir la inversión social y los subsidios de salud, educación y servicios públicos domiciliarios para millones de familias, dizque para “focalizar el gasto”. Con esta reforma, el costo de la vida, el hambre y la miseria crecerán hasta extremos indecibles. Así, el mandatario uribista les cumple a las calificadoras de riesgo; al Fondo Monetario Internacional, FMI; a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, que exigen mantener y aumentar las exoneraciones de impuestos a los monopolios y los magnates y cargarle al pueblo el sostenimiento del estado y el abono cumplido de la abultada deuda pública, cuyo pago de capital e intereses asciende este año a más de 70 billones de pesos, cerca del 23 % del presupuesto nacional.

De otro lado, el 1 de febrero empezó a regir el decreto 1174, expedido el 27 de agosto de 2020 con la excusa de combatir la informalidad y extender la seguridad social a quienes ganen menos del salario mínimo, pero con el propósito real de reformar la ley laboral para establecer el trabajo por horas y suprimirles a millones de trabajadores el salario mínimo, la estabilidad, las indemnizaciones por despidos sin justa causa, las primas y cesantías, los recargos por extras, dominicales y festivos, el pago de incapacidades médicas y licencias como la de maternidad, la protección frente a los accidentes de trabajo y enfermedades laborales. Ya los empresarios están usando esta disposición no solo para enganchar nuevos empleados sino para cambiarles las condiciones a los antiguos.

En el campo de la salud, las políticas del inepto mandatario han puesto a Colombia en los primeros puestos de propagación y de muertes por el covid-19, y entre los últimos de América Latina en empezar a vacunar. A los abnegados trabajadores del sector se les adula con el remoquete de héroes, al tiempo que les birlan los salarios y les escatiman los elementos de protección contra el virus. También lleva la delantera en los tratos corruptos y ultrasecretos con las multinacionales farmacéuticas, a las cuales les aceptó sus leoninas condiciones y ni les exigió fechas precisas de entrega de las vacunas.

Por otra parte, con el mismo fin de abonar a la deuda, el gobierno dispuso feriar lo que queda del patrimonio estratégico de la nación. Montó la triquiñuela de que Ecopetrol adquiera la propiedad del estado en Interconexión Eléctrica S.A., ISA, que asciende al 51,4 % del total accionario de la empresa. La petrolera le girará unos 14 billones de pesos al Ministerio de Hacienda, dineros que conseguirá mediante préstamos (se contrata deuda para pagar deuda) y privatizando, inicialmente un 8,5 % más de acciones, con lo que los especuladores de bolsa quedan con la quinta parte de la compañía.

Dado que es previsible que estas medidas insubordinen a los de abajo, como sucedió el 21 de noviembre de 2019 o el 9 y 10 de septiembre del año pasado, la marioneta de Uribe dicta normas tiránicas para acallar y reprimir la protesta. A la vez, para ampliar la impunidad y disminuir en el papel los guarismos de la matanza que asola campos y ciudades, ordenó que únicamente la Fiscalía —entidad encargada de investigar los delitos y acusar a los delincuentes—, difunda las cifras de las masacres y asesinatos de luchadores populares, jóvenes, campesinos, indígenas, afrodescendientes, excombatientes; crímenes que, en muchos casos, se cometen con la complicidad o participación de miembros de la fuerza pública.

Mientras tanto, las agrupaciones políticas de todos los colores se ocupan exclusivamente de los tejemanejes electorales con miras al 2022. A ninguna la desvelan estas realidades que hieren a la pobrería. Su preocupación principal es disputar a muerte quiénes ocuparán las camionetas blindadas oficiales y los sillones de las tres ramas del poder, para desde allí administrarles los negocios a la oligarquía. Hasta riñen por congraciar con Biden, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, del que pregonan maravillas; pero quien apretará más el dogal de la dominación imperialista, pues su única oferta real en la campaña gringa fue la de buscar nuevamente la primacía global de Estados Unidos, lo cual siempre ha significado guerras, saqueo, explotación de los pueblos y las naciones.

La misma actitud de desdén mantienen quienes deberían encabezar la resistencia. Es el caso del Comando Nacional Unitario, integrado por las cúpulas de las centrales sindicales CUT, CGT y CTC, quienes junto con Fecode también mangonean el apocado Comité Nacional de Paro, CNP. El pasado 31 de enero publicaron en los grandes diarios, al costo de decenas de millones de pesos, un comunicado sobre el decreto 1174, pero ni siquiera convocan un plantón, sino que anuncian que “resistirán” en “los estrados judiciales”, en los grandes medios de comunicación, en la OIT, en el Congreso y en los debates “que rodearán los procesos de 2022”. Más claro no canta un gallo: quieren que los proletarios esperen resignadamente mientras los “jefes” hacen lobby y se encharcan en la farsa electoral. Las bases habrán de pasar por encima de su desidia pues, de lo contrario, el régimen impondrá el alza de los tributos y arrasará con todos los derechos.

Con el propósito de pescar votos, los mismos jefes de las centrales y más de 50 parlamentarios de todas las vertientes pretenden apropiarse de la justa exigencia de vastos sectores de que se establezca un ingreso mínimo vital o “renta básica” que cubra las necesidades esenciales de los desempleados y sus familias. En una comedida carta, aquellos desfiguran esta reivindicación pidiéndole a Duque apoyar una ley de “renta básica” consistente en unificar en uno solo los miserables subsidios que hoy reparte el gobierno y aumentarlos una pizca; con el agravante de que le piden financiar su proyecto con plata del Fondo de Mitigación de Emergencias, Fome, —creado por el gobierno echando mano de los ahorros pensionales de los trabajadores de los entes territoriales y saqueando las regalías de las regiones—; tramitando, “cuanto antes”, una reforma tributaria, y reacomodando el gasto estatal. En síntesis, avalando el paquetazo de reformas antipopulares.

Ya basta de conciliación. Las grandes luchas del 21 de noviembre y del 9 y 10 de septiembre volvieron a demostrar que los designios de los enemigos de las amplias masas juveniles, de las mujeres, de los campesinos, indígenas y afros, de los obreros y empleados, de los pequeños y medianos negociantes solo pueden derrotarse mediante la lucha más decidida y consecuente. Es hora de unir esfuerzos contra el nefasto plan oficial sin ninguna clase de sectarismos y sin supeditar las reivindicaciones del pueblo a los intereses particulares o de grupo o a las aspiraciones electorales. La Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular, CNSSP, emplaza, una vez más, a la jefatura de las centrales sindicales a abandonar su política de concertación y apaciguamiento y a contribuir a un esfuerzo unitario del pueblo colombiano para enfrentar sin dilaciones la devastadora ofensiva del régimen.

Solidaricémonos con el perseguido y abandonado pueblo de Buenaventura; apoyemos a los maestros de las zonas más afectadas por la violencia, a quienes el gobierno despoja de sus trabajos luego de que educaron, sin respaldo oficial, generaciones de niños y jóvenes del campo, y al magisterio nacional que exige presencialidad en las aulas pero con garantía previas y verificables de bioseguridad; acompañemos las huelgas obreras que estallan por doquier; respaldemos a los profesionales y demás trabajadores de la salud; animemos cada conflicto, toda lucha cívica local o regional.

Que se convoque ya un encuentro nacional amplio y democrático que declare la hora cero de un verdadero paro nacional de la producción, el transporte, el comercio, las empresas privadas y públicas contra la reforma tributaria y fiscal y contra toda la política económica y social del gobierno de Duque.

Febrero 12 de 2021

¡Abajo la reforma tributaria y fiscal!

¡Abajo la imposición del IVA a la canasta familiar!

¡Abajo el alza de los impuestos a los asalariados y pensionados!

¡Abajo el pago de la deuda a costa del hambre del pueblo!

¡Por pan, salud, trabajo, techo, pensión, educación y servicios públicos para todos!

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *