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Apoyemos resueltamente el documento de las comunidades médico científicas “Colombia un solo hospital”

2021 comenzó con un alarmante crecimiento de los contagios por covid-19, que llegaron a 1.770.000 y el 9 de enero superó la barrera de los 18.000 en un solo día, mientras las muertes, alcanzan la cifra de 45.784, lo que ubica a Colombia, en número de casos y víctimas, en el puesto 11 a nivel mundial. La ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos está llegando a su tope en varias ciudades, escasean los insumos y medicamentos y el personal de salud que atiende las UCI, los servicios de urgencias y de hospitalización se encuentra diezmado por el agotamiento, muchos han enfermado o entregado su vida, y en general, el personal especializado es insuficiente para atender la emergencia sanitaria. Ante semejante situación, las sociedades médico científicas y las agremiaciones de la salud han enviado un documento al gobierno nacional y a los gobernadores y alcaldes en el que señalan que el aumento de los contagios coincide con la apertura indiscriminada de los sectores productivos y el comercio, cuestionan que la administración del sistema de salud esté en manos privadas, lo cual limita las posibilidades de acción a nivel local y regional, por lo cual hacen un llamamiento a que el país y el sistema de salud funcionen como un solo hospital, en el que todos sus recursos se manejen por el gobierno de manera centralizada y no por las EPS y demás Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) como está sucediendo. 

La primera recomendación del documento es la restricción a la movilidad acompañada de una renta básica, pero ninguna de las dos cosas se cumple en las recientes medidas adoptadas por el gobierno nacional ni en las diferentes regiones, como no se ha hecho tampoco desde que comenzó la pandemia. Sin excepción, el transporte público, el principal foco de contagio, aunque se niegue sistemáticamente, continúa funcionando con normalidad, pues se trata de una exigencia de los gremios para que la economía funcione, lo que requiere movilizar a los trabajadores, a quienes se expone de manera infame al contagio. La Anif, por ejemplo, ha levantado la teoría de que los cierres de la actividad económica no impiden las muertes por covid, pero sí acarrean pérdida de empleos, y en consecuencia, sugieren que más camas UCI sí reducirían el número de víctimas, lo cual parte del frío cálculo de que los contagios continuarán, pero desconoce que las UCI no se manejan solas, sino que requieren de equipos de personal especializado, cuya carencia denuncian los médicos en su documento. El conjunto de los gremios, en cuyo interés se han dictado las principales medidas de Duque para el manejo de la pandemia, culpa del aumento en los contagios a la gente y a la informalidad, es decir a quienes se ven forzados a vivir del rebusque y propone que se endurezcan las medidas policivas, es decir, represión. 

En cuanto a la renta básica Duque se ha negado rotundamente a cumplir con esta exigencia nacional de proporcionar un mínimo vital que garantice alimentación y servicios básicos de manera real a los desempleados o a los pequeños negocios e informales que se arruinaron con la pandemia, y en cambio, se ha dedicado a repartir migajas a través de programas como ingreso solidario y los añejos, familias en acción, jóvenes en acción y adulto mayor. 

El documento de las comunidades científicas propone una rectoría y dirección unificada del sistema de salud a cargo del Ministerio del ramo y las Secretarías Territoriales, de tal manera que el país funcione como un solo hospital, las regiones puedan asumir el control de la pandemia y así disminuir su impacto sobre la salud de los colombianos. A esto agregan ampliar la cobertura del personal capacitado en las áreas de medicina crítica y enfrentar el déficit de personal de la salud en el manejo de UCI bajo un modelo desarrollado por la Asociación de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo, AMCI; aumentar, de manera inmediata y vertiginosa, la cantidad de pruebas diagnósticas y la conformación inaplazable de suficientes equipos de salud en atención primaria preparados para una cobertura eficaz y eficiente en la detección, seguimiento y realización de cercos epidemiológicos; mejorar sustancialmente el sistema de información y recolección de datos; realizar regularmente testeo a todo el personal de la salud de primera línea, pues resulta insólito que solo se estén aplicando pruebas al 8%, igualmente, entregar de manera real, elementos de protección personal (EPP) adecuados, suficientes, seguros y de manera continua, en sus sitios de trabajo para proteger, efectivamente, al personal de la salud y sus familias, lo cual supone, garantías laborales con remuneración adecuada y de bienestar frente a las largas jornadas de atención a las que se están y se seguirán enfrentando; asumir por parte de la autoridad sanitara la vigilancia, control y una estrategia para asegurar la disponibilidad de dispositivos esenciales y el abastecimiento de medicamentos para la atención de los pacientes en las UCI; regular y disponer de parque automotor y otros mecanismos de transporte especializado incluido patrullas aéreas para el traslado efectivo y oportuno de los pacientes, entre las distintas regiones y desde las zonas dispersas, de la manera más rápida ya que se trata de pacientes críticos, y extender la alerta roja hospitalaria en todo el territorio nacional frente a la emergencia sanitaria que se expone en el documento.

Poner en práctica esta valiosa propuesta de las comunidades científicas y organizaciones médicas supone enfrentar dos grandes obstáculos puestos de relieve más que nunca por la pandemia: el primero, es la posición de los banqueros, las grandes empresas y el gobierno, que ante el dilema de “la economía o la vida” optaron por los negocios, como ya se explicó, y el segundo, es que los recursos públicos de la salud y la administración del sistema, se encuentran concentrados principalmente en manos de las EPS de los regímenes contributivo y subsidiado, las cuales también ponen sus utilidades por encima de la salud de los colombianos. 

La Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular avala plenamente el documento Colombia debe funcionar como un solo hospital, para afrontar la actual emergencia por Covid-19 en el país, presentado por las comunidades medico científicas y agremiaciones de la salud y hace un llamado a las organizaciones populares en todo el país y en todos los sectores para rodear con un apoyo efectivo esta propuesta. 

La Coordinadora se solidariza con las luchas que se adelantan por el pago de salarios atrasados y por un aumento digno para todo el personal de la salud y en especial para quienes enfrentan en primera línea la pandemia. Respaldamos igualmente la denuncia de la bancada sindical de la salud en Bogotá frente a la falsa información de la Administración Distrital sobre la ocupación de las UCI, puesta al descubierto por una investigación de la Personería que encontró hospitales como San Blas, La Victoria y Fontibón con ocupaciones del 100%, cuando se reportaba baja ocupación, o los de Kennedy y Tunal. Igualmente respaldamos su denuncia de sobrecarga laboral y la exigencia de más personal. 

Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular, CNSSP 

Enero 10 de 2021 

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