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¡Basta ya!

¡Por favor! ¡por favor! Era la súplica agónica de Javier Ordoñez, tirado sobre el piso, indefenso, mientras dos policías aplicaban sobre su cuerpo inmovilizado las descargas de una pistola taser. Su vil asesinato ha provocado un grito de indignación que recorre el país. En Popayán, Cali, Ibagué frente al comando de la policía de Medellín y en los CAI a lo largo y ancho de Bogotá, Soacha y varios municipios de la Sabana, la gente ha dicho ¡Basta ya! El pueblo pide que se haga justicia y se condene ejemplarmente a los responsables. 

Este crimen fue la gota que rebosó la copa de varios meses de terror en los que los asesinatos de líderes sociales y las masacres se vienen sucediendo en un desangre que no cesa. En buena parte de los casos la policía y el ejército resultan implicados por acción u omisión. 

En medio de la airada condena ciudadana contra una institución que no solo abusa de la fuerza, sino que es vista con desconfianza por su connivencia con el delito, la policía respondió con otra masacre. Cinco personas cayeron bajo las balas oficiales en Bogotá y dos en Soacha y las organizaciones de derechos humanos reportan más de 100 heridos e incontables desaparecidos. Causan horror las imágenes que circulan en las redes mostrando la crueldad con la que se agrede a la muchachada que participa en las protestas, imágenes que ocultan los medios en manos de los grandes grupos económicos. En el colmo del cinismo el Ministro de defensa ofreció recompensa a quien dé información sobre los asesinos, cuando estos se encuentran bajo su mando. Por su parte el comandante de la policía salió a defender esa podrida institución señalando que lo sucedido con Javier Ordóñez era un hecho aislado, pero en las redes sociales se ven continuamente los abusos que se cometen contra personas inermes. Así mismo se anuncian investigaciones exhaustivas, pero se sabe que Dilan Cruz fue acribillado por la espalda por un miembro del ESMAD hace nueve meses, sin que hasta ahora se conozca castigo alguno. La impunidad, cuando quienes delinquen son los funcionarios del Estado, es un rasgo característico del régimen burgués-terrateniente existente en Colombia. 

Apoyamos las protestas convocadas desde ya por diversos sectores que nutrirán la gran jornada de lucha popular que realizaremos el próximo 14 de septiembre. Rememoremos el Paro Cívico de 1977 con otra batalla memorable ¡A las calles contra la brutalidad policial! ¡A las calles contra las masacres de jóvenes y los asesinatos de líderes sociales, de indígenas, negros, reincorporados de las Farc, defensores de derechos humanos y ambientalistas! ¡A las calles contra Duque y la pandilla uribista que saquea los recursos del Estado mientras la gente muere de hambre y de covid en medio de la pandemia! ¡A las calles contra los despidos y la reforma laboral del Decreto 1174! ¡A las calles contra el criminal sistema de salud creado por la Ley 100! ¡A las calles por la matrícula 0! ¡A las calles contra la presencia de tropas gringas en nuestro suelo! Llegó la hora de levantar en alto nuestras banderas inscritas en el programa de la Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular: Nacionalización de la banca; no al pago de la deuda pública; no más EPS; no más AFP; defensa de Ecopetrol e ISA; si el Estado rescata a Avianca con 370 millones de dólares que se nacionalice; por el desmonte del ESMAD; defensa de nuestros páramos y bosques frente a las concesiones mineras y el fracking; tierra, insumos, maquinaria, asistencia técnica y apoyo a la comercialización de los productos del campesinado; no a la fumigación con glifosato y a la erradicación forzada. Respaldaremos la huelga del Cerrejón, la resistencia en Avianca, de Ecopetrol, de Transmilenio y a todos los que luchan ¡Llegó la hora de retomar la senda de las batallas iniciadas el 21 de noviembre de 2019! ¡Marchemos hacia un gran paro general e indefinido! 

Contra la brutalidad policial: ¡A las calles este 14 de septiembre! 

Bogotá, 10 de septiembre de 2020 

Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular 

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