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La Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular, CNSSP, llama al pueblo colombiano a levantarse contra el gobierno dictatorial de Duque y sus medidas antipopulares

Convocatoria al Encuentro Nacional de Emergencia del 24 y 25 de octubre

La tortura y asesinato de Javier Ordóñez por agentes de la policía en un CAI de Bogotá, y la muerte de 13 personas más en la capital, principalmente jóvenes, igualmente a manos de agentes que dispararon a matar contra la multitud que rechazaba el aleve crimen, mostraron que Iván Duque, mandadero de Álvaro Uribe, se encamina aceleradamente a instaurar un régimen fascista en Colombia; pero también que en el pueblo, ante todo entre la juventud, hierve la inconformidad con un sistema que anega en sangre sus justos reclamos. Las protestas del 9, 10, 14 y 21 de septiembre, el anuncio de la reanimación de la minga indígena, la huelga de los carboneros del Cerrejón, las masivas invasiones urbanas para levantar un techo corroboran que en las masas está vivo el espíritu combativo del paro nacional de 21 de noviembre del año pasado.

La airada rebeldía juvenil no es casual, la inspiran la miserable condición en que se debaten millones de colombianos, agudizada hasta lo indecible por el manejo oficial de la pandemia, y el despotismo con el que a diario los tratan los uniformados. Desde marzo, cuando decretó la emergencia, Duque ha expedido alrededor de centenar y medio de decretos en esencia para favorecer a los bancos, a los grandes empresas industriales, comerciales y de servicios públicos, a los importadores, mientras millones son despedidos de sus puestos con la complicidad del Ministerio del Trabajo; el desempleo supera el 20 %; el 33 % de los jóvenes ni estudia ni tiene trabajo, y estos, junto con las mujeres, llevan la peor parte de la desocupación; las ayudas no llegan a las barriadas, asediadas por el hambre, sino solo a los noticieros; el sistema de salud, corroído por la intermediación de las EPS, se muestra incapaz de atender el virus, por lo que Colombia ocupa uno de los primeros lugares del mundo en propagación y muertes, y los trabajadores del ramo padecen una oprobiosa condición; el gobierno les mezquina recursos a los estudiantes y las universidades públicas, pero impulsa programas de respaldo a las privadas; los dineros destinados a atender las necesidades se quedan en los bolsillos de funcionarios, contratistas y politiqueros corruptos; millones de pequeños y medianos empresarios quiebran; las masacres se extienden a toda la geografía nacional siendo las víctimas casi siempre jóvenes, a quienes se les castiga por haberse puesto a la cabeza de la movilización popular, a la cual se pretende amedrentar mediante la brutalidad.

El gobierno también ha hecho de la crisis una oportunidad para anunciar, imponer por decreto o tramitar de urgencia ante un Congreso servil el paquete de medidas que exigen el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y los potentados con el fin de bajar los costos laborales, disminuir el gasto social, suprimirles impuestos a los ricachos y elevárselos a los asalariados y sectores medios y pagar cumplidamente la onerosa deuda pública. Medidas entre las cuales se destacan las siguientes:

Decreto 1174. El cual reglamenta el llamado Piso de Protección Social y regirá a partir del 1 de febrero de 2021. Con este se pretende abolir el salario mínimo; la pensión, que se reemplaza por los llamados BEPS, cuyo monto mensual será una miseria equivalente en promedio a menos de una décima parte del mínimo; las prestaciones económicas como incapacidades médicas y licencias remuneradas como la de maternidad; la protección frente a enfermedades laborales y accidentes de trabajo; las primas, cesantías, recargos por horas extras, dominicales y festivos. Además, instaura el trabajo por horas para acomodar estrictamente la contratación y las jornadas de trabajo a las necesidades de los empresarios y al aumento de la productividad a costa de exprimir y empobrecer aún más a millones de asalariados actuales y futuros. A cientos de miles se les obligará a renunciar para cambiarles sus contratos y pasarlos a la nueva modalidad y si no lo aceptan serán despedidos.

Proyectos de ley 010, 331 y 245. Que fortalecen la intermediación y el robo de las EPS ahora bajo el nombre de Aseguradoras en Salud, AS; les transfiere grandes responsabilidades en salud sin nuevos recursos a las regiones y las somete a dichas aseguradoras; aumenta los costos de la salud para los usuarios; reduce la remisión a especialistas; debilita los hospitales públicos y los obliga todavía más a financiarse mediante el cobro de servicios; acaba de privatizar el sector mediante las alianzas público privadas, APP; disminuye la calidad de la atención con sistemas como la telesalud; mantienen la degradación del personal médico de enfermería y servicios generales; acaban con la estabilidad reforzada para satisfacer la exigencia de los empresarios de despedir sin dificultad a los trabajadores enfermos.

Aplicación del artículo 242 del Plan de Desarrollo. Mediante el llamado Sisbén IV ya está en marcha la supresión del servicio y la imposición de onerosos cobros para tener derecho a la atención en salud a más de seis millones de familias que los recibían gratuitamente, para lo cual el gobierno acude a la entelequia de que la salud solo será gratuita para los más pobres y vulnerables.

Reforma tributaria. El gobierno anuncia que para cumplir con el pago de la deuda pública, acrecida por la utilización de un cupo de crédito del Fondo Monetario Internacional, presentará una nueva reforma tributaria centrada en subir los impuestos de los asalariados y las clases medias e imponerles IVA a todos los productos de la canasta familiar.

Estas y otras medidas oficiales y la miserable condición a la que se está sometiendo a las mayorías de jóvenes, mujeres, obreros, empleados, campesinos, indígenas, afrocolombianos, pequeños y medianos negociantes exigen una repuesta contundente, una lucha frontal y generalizada, del alcance de un paro general indefinido, pues los designios del régimen no encontrarán freno ni las necesidades del pueblo solución con el cabildeo ante un Parlamento arrodillado; ni con la manida concertación, que tantos derechos les han costado a las masas.

Aprovechemos la debilidad del gobierno —que ante su creciente aislamiento se refugia en la represión desbocada y la antidemocracia— para unir con la mayor amplitud a todos los que quieran enfrentarlo, para impedir que el uribismo hunda a Colombia en las tinieblas del fascismo y para derrotar los planes de los imperialistas, los banqueros, los grandes empresarios y terratenientes de descargar la crisis del capitalismo, profundizada por la pandemia, sobre los hombros de los humildes.

Por ello la Coordinadora Nacional Sindical Social y Popular, CNSSP, ha decidido convocar un amplio Encuentro Nacional de Emergencia para los días 24 y 25 de octubre en el cual se analice la situación y se trace el plan de lucha que conduzca de nuevo a las calles a las mayorías oprimidas con el ánimo de derrotar los planes arteros del duque uribismo, para lo cual proponemos levantar con vigor, entre otras, las siguientes exigencias mínimas:

  • Nacionalizar la banca y no pagar la deuda pública
  • Derogar el decreto 1174
  • Retirar los proyectos de ley 010, 331 y 245
  • Cese de los despidos, licencias no remuneradas, y sanciones severas para los patrones que los impongan
  • Abolir las EPS, las AFP y las ARL y desprivatizar la seguridad social
  • Detener la aplicación del artículo 242 del Plan de Desarrollo que impone el Sisbén IV y les suprime la salud gratuita a más de seis millones de familias
  • Establecer una renta básica para todos los necesitados 
  • Vivienda digna y cese de la represión para los destechados
  • Matrícula cero y defensa de la Universidad Pública
  • Contra la alternancia y por garantía de equipos y conectividad para los estudiantes de la educación pública 
  • Cese de la brutalidad policial, militar y las masacres
  • Renuncia de la cúpula militar, policial y del ministro de Defensa
  • Castigo ejemplar para los uniformados comprometidos en las masacres y otros delitos contra la población
  • Desmonte del Esmad
  • Rechazar los “protocolos” de Duque para coartar y reprimir la protesta social

¡Convirtamos la jornada de 21 de octubre en un auténtico paro nacional!

¡Pan, Techo, Salud, Educación, Trabajo, Pensión, Servicios Públicos para todas y todos!

5 de octubre, 2020

Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular, CNSSP

Descargar en .pdf este llamamiento al Encuentro Nacional de Emergencia

Formulario de inscripción (sin costo, pero obligatorio):

Pósteres oficiales del Encuentro Nacional de Emergencia:

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